
La Osteopatía es un método terapéutico ideal para el tratamiento de los niños. Es muy habitual que los padres se sientan inquietos ante la idea de llevar a su recién nacido a un fisioterapeuta que realice este tipo de tratamiento. Esto se debe a que desconocen la sutileza con la que se actúa: las manos del profesional “escuchan” y corrigen con absoluta suavidad. Las técnicas que se utilizan están perfectamente adaptadas para trabajar con bebés y niños pequeños y no entrañan ningún riesgo para ellos.

Por otro lado, diagnosticados correctamente, con los niños se consiguen los mejores resultados y los más rápidos, podemos evitar la cronicidad, e incluso la aparición de síntomas asociados.
Lactante:
- Bebé inquieto / irritable
- Dificultad para dormir
- Dificultad /disfunción para la succión
- Cólico del lactante
- Vómitos y regurgitación
- Estreñimiento / Diarrea
- Hipertrofia pilórica
Otorrinolaringología, Neumología y Ortopedia:
- Tortícolis congénita
- Plagiocefalia
- Otitis media
- Otitis crónica serosa
- Rinitis
- Sinusitis
- Apnea del sueño
- Bronquitis
- Asma
- Obstrucción del conducto lacrimal
- Estrabismo
- Alteraciones traumáticas óseas: subluxación congénita de cadera, deformación craneal por posición en el útero
- Dolor de cabeza
- Etc.
Chequeo del Recién Nacido Gratuito
La cabeza del bebé está diseñada para acomodarse a las intensas presiones a las que se ve sometida durante el parto. Su cráneo no es un recipiente sólido: está formado por 22 huesos separados, y a la vez, flexible y protector. Actúa como una bolsa membranosa para proteger las áreas más delicadas de su cerebro durante el parto. Así que los cambios de forma durante y después del parto son normales.

Durante los 10 primeros días de vida la cabeza debe volver a su forma normal y eliminar por sí misma las tensiones dejando que todas las estructuras crezcan y se desarrollen de forma libre y armoniosa.
Las actividades que desencadenan la vuelta al estado normal del cráneo son el llanto, la succión y el bostezo. Por eso, entre otras cosas es muy importante que nos fijemos en si nuestro niño ha llorado con fuerza al nacer, y que le permitamos mamar a menudo, aunque no sea para alimentarse.
Sin embargo a veces el bebé es incapaz de liberar todas estas tensiones especialmente si ha tenido un parto difícil, excepcionalmente largo o corto, o si se han usado ventosas y/o fórceps, o si ha nacido por cesárea.
La observación de los padres es fundamental para reconocer algunos de los síntomas: irritabilidad, llanto constante, apatía, dificultades al mamar, cólicos, problemas para dormir, picor del cuero cabelludo, trastornos oculares, necesidad de succionar constantemente, ya sea el dedo o el chupete, incomodidad cuando le tocan la cabeza… Basta que hayan pasado dos o tres semanas para observar si el cráneo de nuestro hijo no es redondo o se ven zonas planas y/o sobresalientes.
Muchas veces pensamos que los niños lloran porque padecen gases o trastornos digestivos, pero no pensamos en que están sufriendo dolor de cabeza, o que el trastorno reflejo que están teniendo es fruto de alguna presión intracraneal anormal.
La mejor manera de evitar estos problemas que aparecen al poco de nacer y sus consecuencias es realizar un chequeo para descartar que existan estas tensiones o para diagnosticarlas a tiempo y tratarlas cuanto antes.
